MALDITA VECINDAD: LA HISTORIA QUE SONÓ EN TODAS LAS CALLES

Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio surgió en 1985 desde el corazón turbulento y vibrante de la Ciudad de México, nacida entre los pasillos estrechos y las historias interminables del barrio de Santa María la Ribera. Su nombre rindió homenaje a la vecindad donde crecieron, un microcosmos de desigualdad, comunidad y resistencia que marcaría para siempre su identidad. En un país donde el rock en español apenas comenzaba a encontrar su voz, La Maldita irrumpió con una mezcla de ska, rock, son, bolero y una estética pachuco que parecía traer de vuelta el espíritu callejero de Tin Tan, pero amplificado por guitarras, saxofones y un hambre feroz de justicia social.

A finales de los años ochenta, cuando el movimiento Rock en tu Idioma encendía a miles de jóvenes en México y América Latina, La Maldita Vecindad apareció con una propuesta que desafiaba todas las fórmulas. Canciones como Mojado, Un poco de sangre, Cocodrilo y la imparable Pachuco narraban, sin filtros, la vida cotidiana de una sociedad agotada por la desigualdad pero llena de creatividad y dignidad. Con su sonido híbrido y una postura crítica, se convirtieron en uno de los pilares del nuevo rock mexicano, al lado de Caifanes y Café Tacuba.

La figura de Roco, vestido a la manera de los pachucos del cine de oro, y el saxofón abrasivo de Eulalio “Sax” Cervantes, dieron forma a un estilo inconfundible que celebraba la cultura popular urbana y denunciaba sus heridas. Su participación en movimientos sociales, como el apoyo a las víctimas del terremoto de 1985 y las movilizaciones políticas de 1988, los convirtió en cronistas musicales de un país en transformación. El gran salto llegó con El circo, su segundo álbum, un fenómeno comercial que superó las 800 mil copias vendidas y los catapultó a girar por Estados Unidos junto a artistas como INXS, Bob Dylan, Sonic Youth, Leonard Cohen y Faith No More. Para entonces, ya se hablaba de La Maldita en los mismos términos que de Mano Negra o Los Fabulosos Cadillacs: bandas que estaban redefiniendo el rock latino desde la calle, la mezcla de géneros y la energía contestataria.

A lo largo de su trayectoria, La Maldita Vecindad ha demostrado una capacidad única para reimaginar la música mexicana desde el rock, versionando con respeto y audacia temas de Los Tigres del Norte, Armando Manzanero o Juan Gabriel. Su habilidad para moverse entre géneros sin perder su esencia los convirtió en un referente generacional. En 2010 publicaron Circular Colectivo, un álbum que mantiene la energía ska-punk característica del grupo, ahora con una mirada profunda hacia la crisis social y económica del México contemporáneo. Producido por Greg Landau y Héctor “Hecdog” Pérez, el disco sumó la participación del pianista cubano Omar Sosa y abrió un nuevo capítulo sonoro, más global pero igual de comprometido.


SU MÚSICA, FORJADA ENTRE PATIOS COMPARTIDOS, LUCHAS SOCIALES Y CELEBRACIONES COLECTIVAS, PERMANECE COMO UN RECORDATORIO DE QUE EL ROCK TAMBIÉN ES RAÍZ, IDENTIDAD Y COMUNIDAD.


El 2021 trajo una pérdida devastadora: la muerte de Sax, víctima de COVID-19. Su partida dejó un hueco imposible de llenar, pero también reafirmó el papel del músico como uno de los grandes instrumentistas y voces críticas del rock latinoamericano. Hoy, La Maldita Vecindad sigue siendo un símbolo vivo del barrio, la memoria y la resistencia cultural. Su música, forjada entre patios compartidos, luchas sociales y celebraciones colectivas, permanece como un recordatorio de que el rock también es raíz, identidad y comunidad. Su legado respira en cada esquina donde un joven busca transformar la realidad con una guitarra, una voz y un sueño.