LA LEY: EL ECO INMORTAL DEL ROCK CHILENO

A comienzos de los años noventa, cuando el rock latinoamericano buscaba nuevas voces tras la explosión de Soda Stereo y Caifanes, desde Santiago de Chile emergió una banda que marcaría un antes y un después en la historia musical del continente: La Ley. Fundada por Andrés Bobe, Rodrigo Aboitiz, Luciano Rojas y Mauricio Clavería, el grupo encontró su voz definitiva con la llegada del carismático vocalista Beto Cuevas, quien aportó una sensibilidad poética y un magnetismo escénico que pronto los convertiría en referentes de una generación.

Su primer intento discográfico, Desiertos (1990), pasó casi inadvertido, pero con Doble Opuesto (1991) comenzó el verdadero ascenso. Temas como Tejedores de ilusión y Prisioneros de la piel conectaron con el público chileno y cruzaron fronteras hacia Argentina y México, consolidando su presencia en la escena latinoamericana. En 1993 publicaron La Ley, un disco que confirmó su madurez artística y los ubicó como una de las bandas más prometedoras del rock en español.

El destino, sin embargo, les tenía reservado un golpe devastador. En 1994, la trágica muerte de Andrés Bobe marcó un punto de inflexión. Muchos pensaron que el grupo desaparecería con él, pero Cuevas, Clavería y Rojas decidieron continuar. Reclutaron al guitarrista Pedro Frugone y, con una mezcla de dolor y determinación, grabaron Invisible (1995). El álbum se convirtió en su consagración internacional, impulsado por himnos como Día Cero y El Duelo, canciones que capturaban la melancolía y la fuerza de una banda renacida de sus propias cenizas. Con el éxito llegó también la transformación. Rodrigo Aboitiz y Luciano Rojas se alejaron para formar Saiko, y La Ley adoptó un sonido más directo, más pop, sin perder su esencia introspectiva. Vértigo (1998) y Uno (2000) los llevaron a nuevos territorios, y este último les otorgó su primer Grammy Latino, seguido por Libertad (2003), que consolidó su posición como una de las agrupaciones más influyentes del rock latino. En 2001, su histórico MTV Unplugged mostró a una banda en plenitud, reinterpretando sus clásicos con elegancia y profundidad; la grabación ganó un Grammy estadounidense, el máximo reconocimiento internacional. En 2004 lanzaron Historias e Histeria, un compilado de grandes éxitos que sirvió como cierre simbólico de una etapa gloriosa. Al año siguiente, tras presentarse en el Festival de Viña del Mar, La Ley anunció su separación, dejando tras de sí una estela de premios, giras multitudinarias y canciones que definieron la juventud de toda una generación.


LA HISTORIA DE LA LEY ES LA DE UNA BANDA QUE SOBREVIVIÓ AL CAMBIO, AL DOLOR Y AL PASO DEL TIEMPO SIN PERDER SU IDENTIDAD.


Durante los años posteriores, Beto Cuevas se dedicó a su carrera solista, mientras los demás miembros exploraron nuevos proyectos. Aun así, el mito nunca se apagó. En 2023, el anuncio de su nombre en el cartel del Bésame Mucho Festival en Los Ángeles desató una ola de especulaciones. Una semana después, Cuevas, Clavería y Frugone confirmaron oficialmente su regreso, aunque aclararon que sería un reencuentro único, un homenaje al legado que habían construido juntos. La historia de La Ley es la de una banda que sobrevivió al cambio, al dolor y al paso del tiempo sin perder su identidad. Entre sintetizadores, guitarras y letras que oscilan entre lo etéreo y lo humano, su música sigue recordando que el rock, cuando nace del alma, no conoce fronteras ni finales.