JUANES: DEL RUIDO DE MEDELLÍN A LA MELODÍA DEL MUNDO

Juan Esteban Aristizábal Vásquez, mejor conocido como Juanes, no solo es uno de los músicos más influyentes del mundo latino: es el puente entre el rock, la esperanza y la herida colectiva de Colombia. Nacido en Medellín en 1972, creció entre guitarras, vallenatos y balas. Mientras el país se desangraba bajo el poder de Escobar, un joven con una guitarra soñaba con redimir su tierra a través de la música. Su padre le enseñó los primeros acordes a los siete años, y desde entonces Juanes comprendió que el arte podía ser una forma de resistencia.

Antes de ser solista, fue parte de la banda Ekhymosis, con la que forjó una base sólida en el rock pesado, influenciado por Metallica y The Beatles. Ocho discos después, comprendió que su destino estaba en otra parte: en las canciones que hablaban no solo de la rabia, sino también del amor, del perdón y de la reconstrucción. En el año 2000 lanzó Fíjate Bien, producido por Gustavo Santaolalla, una obra profundamente marcada por la violencia de su país. Su sonido era sombrío, pero sus letras respiraban humanidad. Ganó tres premios Grammy Latinos y dio el primer paso hacia un nuevo capítulo en la historia del rock latino.

Dos años después llegó Un Día Normal, un álbum que redefinió el pop-rock en español. Con temas como A Dios le Pido y Fotografía (a dúo con Nelly Furtado), Juanes conectó con millones de personas que vieron en su música una oración moderna. El disco pasó 92 semanas en el top ten de Billboard, un récord absoluto para un artista latino. Pero su consagración global llegaría con Mi Sangre (2004), donde la emblemática La Camisa Negra lo catapultó a los escenarios del mundo. Mientras en Italia la canción era malinterpretada por grupos políticos, Juanes insistía: “Mi música no tiene ideología, solo amor”.

En 2007, con La Vida… Es un Ratico, su sonido alcanzó madurez emocional. Me Enamora fue un éxito rotundo, y su mezcla de ritmos colombianos y letras universales lo consolidó como el artista latino más premiado de la década. Luego vinieron P.A.R.C.E., Loco de Amor y Mis Planes Son Amarte, una experiencia audiovisual que exploró el amor a través de los siglos, el cosmos y la identidad ancestral. Juanes abrazó lo indígena, lo espiritual y lo futurista, demostrando que la innovación podía convivir con la raíz.

En 2019, con Más Futuro Que Pasado, combinó el folclor colombiano con la energía urbana contemporánea, colaborando con artistas como Sebastián Yatra y Christian Nodal. “Este disco es esperanza”, dijo en su lanzamiento. Dos años después publicó Origen, un homenaje íntimo a sus influencias —de Bruce Springsteen a Juan Luis Guerra—, acompañado de un documental que exploraba su memoria musical.


EL NIÑO QUE TOCABA GUITARRA EN MEDELLÍN, EL JOVEN QUE GRITABA CON EKHYMOSIS, Y EL HOMBRE QUE ESCRIBIÓ A DIOS LE PIDO, SON EL MISMO. EN UN MUNDO QUE SE FRAGMENTA, ÉL SIGUE APOSTANDO POR LA UNIÓN.


Juanes no solo ha vendido más de 15 millones de discos ni ha ganado más de 25 Grammys Latinos: ha construido un legado de conciencia. A través de su fundación Mi Sangre, ha luchado por las víctimas de minas antipersonales en Colombia. Su voz no solo canta: también cura. Hoy, con Vida Cotidiana (2023), Juanes cierra un círculo. El niño que tocaba guitarra en Medellín, el joven que gritaba con Ekhymosis, y el hombre que escribió A Dios le Pido, son el mismo. En un mundo que se fragmenta, él sigue apostando por la unión. Porque, como en sus canciones, Juanes sigue creyendo que la música puede salvarnos.