
Gustavo Adrián Cerati fue mucho más que el líder de Soda Stereo: fue el arquitecto de una sensibilidad sonora que redefinió la música latinoamericana. Nacido en Buenos Aires en 1959, su historia está marcada por una obsesión constante con la belleza, la perfección y la búsqueda de nuevos lenguajes musicales. Desde sus primeros días en Barracas, donde dibujaba cómics y soñaba con guitarras eléctricas, hasta su consolidación como el compositor más influyente del rock en español, Cerati nunca dejó de reinventarse.
Formado entre melodías de The Beatles, The Police, y el espíritu experimental de Talking Heads, Gustavo conoció a Zeta Bosio en la Universidad del Salvador mientras ambos estudiaban marketing. Unidos por su devoción al rock, reclutaron al joven baterista Charly Alberti y en 1982 dieron vida a Soda Stereo. Lo que comenzó como una banda universitaria se transformó pronto en una revolución estética. Desde su debut homónimo en 1984 hasta Signos (1986) y Canción Animal (1990), Soda se convirtió en el pulso de una generación. Cerati, con su voz cristalina y su guitarra brillante, logró que millones de jóvenes en América Latina se reconocieran en sus versos de amor, distancia y deseo.
Sin embargo, detrás del ídolo de estadios había un alquimista. En 1992, junto a Daniel Melero, grabó Colores Santos, un disco pionero en la fusión de rock y electrónica en Sudamérica. Un año después, lanzó Amor Amarillo, su primer álbum solista, grabado entre Chile y Argentina, donde mostraba una faceta más íntima, cálida y melancólica. Tras la separación de Soda en 1997, Cerati se sumergió de lleno en la experimentación. Con Bocanada (1999) alcanzó su obra maestra: un collage de electrónica, trip hop y orquestación majestuosa que lo consagró como un artista sin fronteras. Luego vinieron Siempre es hoy (2002) y Ahí Vamos (2006), donde el rock regresó con fuerza, acompañado de himnos como “Crimen” y “Adiós”, canciones que mostraban un Cerati más humano, más consciente del tiempo y de su propia fragilidad.
En 2007, la reunión de Soda Stereo para la gira Me Verás Volver reunió a más de un millón de personas en nueve países. Fue una celebración de lo que alguna vez fue, pero también una despedida. Dos años después, lanzó Fuerza Natural (2009), un álbum acústico, espacial y folk que parecía anunciar una etapa de serenidad. Pero el destino tenía otros planes: el 15 de mayo de 2010, tras un concierto en Caracas, Gustavo sufrió un accidente cerebrovascular que lo dejó en coma. Cuatro años después, el 4 de septiembre de 2014, su cuerpo se rindió, pero su música siguió expandiéndose como una onda infinita.
GUSTAVO CERATI FUE, Y SIGUE SIENDO, LA SÍNTESIS PERFECTA ENTRE ARTE, INTELECTO Y EMOCIÓN.
Cerati colaboró con leyendas como Charly García, Fito Páez, Andrés Calamaro, Mercedes Sosa, Shakira, Andy Summers y Roger Waters. Fue un visionario que nunca dejó de explorar, que llevó la poesía del rock argentino a los confines de la tecnología y el alma. Su influencia se siente en cada banda que nació después de él, y su legado —entre guitarras, sintetizadores y metáforas cósmicas— sigue respirando en la memoria colectiva. Gustavo Cerati fue, y sigue siendo, la síntesis perfecta entre arte, intelecto y emoción. Como él mismo escribió en “Crimen”: “Tarda en llegar y al final hay recompensa”. Su música fue esa recompensa.