ATERCIOPELADOS: LA REVOLUCIÓN SONORA DE COLOMBIA QUE CONQUISTÓ EL MUNDO

En los años noventa, cuando el rock latino buscaba identidad entre riffs distorsionados y ecos de folclor, Aterciopelados irrumpió desde Bogotá con una propuesta que no se parecía a nada. Liderados por la voz inconfundible de Andrea Echeverri y el bajo visionario de Héctor Buitrago, el dúo convirtió sus raíces colombianas en materia prima para un sonido que fusiona punk, bolero, llanera, electrónica y protesta social. Un cóctel explosivo que no solo los puso en MTV Latinoamérica, sino en la primera fila de la música alternativa global.

Andrea venía de las artes plásticas, Héctor de la crudeza hardcore de La Pestilencia. Juntos comenzaron como Delia y Los Aminoácidos, abrieron un club de rock en Bogotá y pronto mutaron en Aterciopelados. Su debut, Con el corazón en la mano (1993), fue un grito crudo de guitarras distorsionadas. Pero fue con El Dorado (1995) y su sencillo “Bolero Falaz” que conquistaron a una generación y se transformaron en referentes continentales. El salto definitivo vino con La Pipa de la Paz (1996), producido en Londres por Phil Manzanera (Roxy Music), con clásicos como Cosita Seria y Baracunatana. MTV Unplugged les abrió la puerta a Estados Unidos y a un público internacional que no entendía cómo de Bogotá podía salir una banda que sonaba tan universal. Siempre inquietos, en Caribe Atómico (1998) sumaron guitarras de Arto Lindsay y Marc Ribot, agregando texturas electrónicas que los colocaron en el radar de la crítica anglosajona. Con Gozo Poderoso (2000), grabado en Bogotá, se llevaron un Latin Grammy a Mejor Grupo de Rock, confirmando que el sonido Aterciopelados no tenía fronteras.

Si algo distingue a la banda es su mensaje. Desde “Mujer Gala” hasta “El Estuche”, pasando por himnos como “Canción Protesta”, Aterciopelados ha convertido su música en una trinchera contra la violencia, el machismo y la devastación ambiental. La ONU les entregó guitarras hechas con fusiles desarmados como reconocimiento a su activismo por la paz. Andrea y Héctor nunca han tenido miedo de incomodar: hablan de feminismo, ecología y desigualdad en cada disco y en cada escenario.


RÍO NO SOLO FUE UN ÁLBUM, FUE UNA DECLARACIÓN POLÍTICA: EL DERECHO AL AGUA COMO DERECHO HUMANO.


En Oye (2006) y Río (2008) afinaron la mezcla entre crítica social y experimentación sonora, sumando colaboraciones con ChocQuibTown, grupos andinos y hasta la hija de Andrea. Río no solo fue un álbum, fue una declaración política: el derecho al agua como derecho humano. Con Claroscura (2018) volvieron a alzarse con el Latin Grammy a Mejor Álbum Alternativo, demostrando que, más de dos décadas después, seguían vigentes, incómodos y necesarios.

Con ocho discos de estudio, múltiples Grammys y el respeto de la escena internacional, Aterciopelados es más que una banda: es un manifiesto cultural. Andrea Echeverri y Héctor Buitrago siguen demostrando que se puede bailar, cantar y al mismo tiempo cuestionar el mundo que habitamos. En un planeta cada vez más saturado de fórmulas, Aterciopelados continúa siendo lo que siempre fue: una anomalía hermosa. El terciopelo áspero que acaricia y rasga a la vez.