BY JANIN AYALA FELIX | NOVIEMBRE 22, 2019 | COLOMBIA | CANCIONES | DIAMANTE ELÉCTRICO
EL ROCK DESPUÉS DEL GOLPE: DIAMANTE ELÉCTRICO Y LA BELLEZA DE LO ROTO
No todas las canciones buscan certezas; algunas solo necesitan un sitio desde el cual expresarse. “Rotos”, el nuevo sencillo de Diamante Eléctrico, nace exactamente ahí: en el punto donde la vulnerabilidad deja de ser debilidad y se convierte en una forma de resistencia. No es una canción cómoda, pero tampoco es derrotista. Es un espejo que devuelve una imagen honesta, sin filtros ni correcciones digitales, en un momento donde la exposición permanente parece exigir lo contrario.
“Rotos” es el tercer adelanto de Buitres, el álbum que la banda colombiana lanzó en 2018 y que terminó de consolidar una identidad sonora tan reconocible como emocionalmente directa. Musicalmente, la canción se apoya en un groove bluesero, denso y contenido, que avanza sin apuro, como si supiera que no necesita levantar la voz para ser escuchado. Hay guitarras con peso, voces que se entrelazan y una producción que privilegia la atmósfera antes que el golpe inmediato. Es rock alternativo que respira, que deja espacio para que la letra haga su trabajo.
Pero es en el video donde “Rotos” termina de revelar su verdadero alcance. Dirigido por Santiago Cortés y Gustavo Martínez, el clip abandona deliberadamente los códigos más previsibles del rock. No hay noches eternas, no hay glamour ni exceso. En su lugar, aparecen niños en edad escolar, enfrentando distintas formas de acoso, burlas y violencia cotidiana. Bullying sin maquillaje, sin metáforas sofisticadas. Miradas que pesan, risas que duelen, silencios que gritan más que cualquier insulto.
La cámara observa sin morbo y sin subrayados. No busca culpables evidentes ni moralejas fáciles. Muestra un paisaje emocional reconocible para cualquiera que haya pasado por la experiencia de sentirse fuera de lugar, señalado o juzgado. Y en ese punto, la canción se vuelve universal. Porque aunque el foco esté puesto en la infancia, el mensaje atraviesa edades, generaciones y contextos. Ser “roto” no es una condición pasajera. Es un estado que muchos arrastran durante años, amplificado hoy por la lógica despiadada de las redes sociales y la exposición permanente.
Diamante Eléctrico no habla desde una torre de superioridad moral. Al contrario, se incluye en ese relato. “Sentimos que estar rotos es el lugar más honesto y vulnerable desde donde podemos hablar”, confesaron a Rolling Stone. La banda reconoce haber vivido el peso de la crítica, los prejuicios y las etiquetas, incluso como proyecto consolidado. En un mundo digital donde la opinión ajena parece tener siempre la última palabra, asumir la fragilidad se vuelve un gesto casi revolucionario.
El giro más potente del video llega cuando los músicos, vestidos con cuero y actitud rockera, ingresan al mundo de los niños. No lo hacen como figuras salvadoras ni como autoridades. Se suman al juego. Bailan. Se ridiculizan. Rompen la distancia. Ese momento, que podría parecer trivial, es en realidad profundamente simbólico. Los adultos siguen a los niños. El peso se invierte. La rigidez se disuelve. La música se convierte en un espacio compartido donde la vergüenza pierde poder.
Ese baile colectivo funciona como catarsis, pero también como declaración estética. Diamante Eléctrico se permite reírse de sí mismo, abandonar la pose y reconocer que el rock no siempre tiene que ser solemne para ser significativo. Hay algo liberador en ver a una banda que entiende que la ironía, el humor y el juego también pueden ser herramientas de sanación. En tiempos de discursos crispados y polarizados, esa ligereza no es superficialidad, es inteligencia emocional.
La letra de “Rotos”, escrita por Juan Galeano, vuelve a recorrer territorios familiares dentro de su universo creativo. Tristeza, desasosiego, preguntas existenciales que bordean el vacío, pero que nunca se quedan ahí. Sus palabras no dramatizan el dolor, lo nombran con una cercanía casi cotidiana. Esa sencillez es la que permite que la canción se vuelva propia para quien la escucha. No hay grandes consignas, hay sensaciones reconocibles. Y eso, en música, suele ser mucho más poderoso.
Dentro de Buitres, “Rotos” ocupa un lugar especial. Es una canción que mira de frente la herida, pero también deja entrever una luz. No promete soluciones mágicas ni finales felices, pero sí sugiere algo fundamental: está bien no estar bien. En un contexto cultural que exige éxito permanente, autoestima inquebrantable y felicidad exhibida, aceptar la ruptura interna es un acto de valentía.
El videoclip refuerza esa idea al poner el foco en una generación particularmente expuesta. Los niños de hoy crecen bajo una lupa constante, donde el error se viraliza y la diferencia se castiga. El bullying ya no termina al salir del colegio. Continúa en pantallas, comentarios y mensajes anónimos. Frente a eso, “Rotos” no ofrece un escudo, pero sí un refugio emocional. Un espacio donde sentirse acompañado, comprendido, menos solo.
Diamante Eléctrico siempre ha cuidado el aspecto visual de su obra, pero aquí da un paso más allá. Sale de su zona de confort audiovisual y apuesta por una narrativa distinta, menos centrada en la banda y más en el contexto. Es un riesgo que paga con creces. Porque al contar otra historia, amplían el alcance de su música y refuerzan su identidad artística.
“Todo está bien”, aunque no se diga explícitamente en la canción, flota como un mantra invisible a lo largo del video. No como una afirmación ingenua, sino como una posibilidad. Todo puede estar bien incluso cuando estamos rotos. O tal vez precisamente por eso.
“Rotos” no es solo un sencillo más en la discografía de Diamante Eléctrico. Es una declaración de principios en una era ruidosa y cruel. Una canción que entiende que el rock, cuando se atreve a mirar hacia adentro, todavía tiene mucho que decir. Y que a veces, bailar con nuestras grietas es la forma más honesta de seguir adelante.
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