MOTEL: ENTRE GUITARRAS, NEÓN Y CORAZONES ROTOS

Motel nació casi por accidente, como esos encuentros fugaces que nadie planea pero que terminan marcando una generación. A inicios de los años dos mil, Guillermo “Billy” Méndez y Rodrigo Dávila Chapoy se reencontraron sin mayores pretensiones que tocar música por gusto, grabar algunas ideas en estudios pequeños y matar el tiempo entre ensayos improvisados. No imaginaban que esas sesiones casuales terminarían dando forma a una de las bandas pop-rock más representativas de la escena mexicana de mediados de la década.

Durante meses trabajaron en silencio, cada uno puliendo canciones de manera independiente, hasta que finalmente decidieron unir fuerzas. Primero se presentaron como dúo en bares de la Ciudad de México, armando su propio circuito desde la trinchera del under. Más tarde invitaron al baterista Michel DeQuevedo y al bajista Rubén Puente, completando una alineación que empezaba a sonar sólida y con identidad. José Damián sustituiría a DeQuevedo poco después, cerrando la primera etapa formal de Motel. En marzo de 2006 llegó el verdadero punto de quiebre: su disco debut, Motel, producido por Aureo Baqueiro y co-producido por Jay de la Cueva.

El álbum se lanzó bajo Warner Music y traía consigo un misil disfrazado de balada pop-rock, “Dime Ven”, que escaló con velocidad hasta el segundo lugar del Mexican Hot 100. Apenas por debajo de “Me Voy” de Julieta Venegas, la canción se volvió omnipresente en radio, televisión y playlists adolescentes de toda una generación. El éxito fue inmediato y rotundo, al punto de convertirlos en una propuesta irresistible para la industria. Ese mismo año presentaron “Olvídame”, su segundo sencillo, consolidando un sonido que equilibraba nostalgia, melodías limpias y un aura emocional que conectaba con públicos jóvenes sin caer en lo efímero. Además, la banda escribió “Skimo es el Lugar” para la serie de Nickelodeon Latinoamérica, un guiño pop que les dio presencia en nuevas audiencias. Para marzo de 2007 anunciaron su segundo álbum, 17, lanzado el 20 de noviembre de ese mismo año. Su primer adelanto, “Y Te Vas”, apareció en octubre como descarga gratuita en iTunes, un movimiento audaz para la época. El disco llegó a Estados Unidos a inicios de 2008, tras una breve gira promocional que buscaba abrirles espacio en el mercado latino del norte. A partir de ahí desplegaron una seguidilla de sencillos que se convirtieron en clásicos inmediatos: “Uno, Dos, Tres”, “Ahí Vienes” y, sobre todo, “Dos Palabras”, una emotiva colaboración con Paty Cantú que terminó siendo una de las canciones más recordadas del pop latino de la década.

Motel prometió y cumplió presentaciones especiales para menores de edad, un gesto que reforzó su vínculo con el público que los había apoyado desde sus primeras apariciones. Aunque su música transitaba entre el pop y el rock alternativo, lo que realmente distinguió a la banda fue su capacidad para capturar el vértigo sentimental de toda una generación que creció entre despedidas, primeras historias de amor y largas noches frente al estéreo. Con apenas un par de discos, Motel se convirtió en una pieza fundamental del sonido dosmilero mexicano: elegante, emocional y capaz de moverse entre lo íntimo y lo radiable sin perder autenticidad. Y todo empezó con dos amigos que solo querían tocar canciones por diversión, sin imaginar que terminarían inaugurando un capítulo propio dentro de la historia del rock en español.


CON APENAS UN PAR DE DISCOS, MOTEL SE CONVIRTIÓ EN UNA PIEZA FUNDAMENTAL DEL SONIDO DOSMILERO MEXICANO: ELEGANTE, EMOCIONAL Y CAPAZ DE MOVERSE ENTRE LO ÍNTIMO Y LO RADIABLE SIN PERDER AUTENTICIDAD.


Motel prometió y cumplió presentaciones especiales para menores de edad, un gesto que reforzó su vínculo con el público que los había apoyado desde sus primeras apariciones. Aunque su música transitaba entre el pop y el rock alternativo, lo que realmente distinguió a la banda fue su capacidad para capturar el vértigo sentimental de toda una generación que creció entre despedidas, primeras historias de amor y largas noches frente al estéreo. Con apenas un par de discos, Motel se convirtió en una pieza fundamental del sonido dosmilero mexicano: elegante, emocional y capaz de moverse entre lo íntimo y lo radiable sin perder autenticidad. Y todo empezó con dos amigos que solo querían tocar canciones por diversión, sin imaginar que terminarían inaugurando un capítulo propio dentro de la historia del rock en español.