
Nacido el 1 de diciembre de 1973, León Rubén Larregui Marín creció entre mudanzas, cielos cambiantes y un universo interior que desde niño lo conectó con la idea del infinito. Hijo de Rubén Larregui del Toro y María Jeannina Marín Tomassi, pasó su infancia entre Ciudad de México, Torreón y Cuernavaca, lugares que más tarde se mezclarían en su obra como coordenadas emocionales. Su primer sueño fue ser astrónomo, y aunque no terminó mirando las estrellas a través de un telescopio, las convirtió en metáforas que iluminarían toda su carrera musical.
Durante su juventud, Larregui estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, donde desarrolló una sensibilidad estética que luego definiría tanto la identidad visual como el imaginario místico de su música. Trabajó como animador gráfico, participó en el diseño de arte para cine y, de forma curiosa, apareció como actor en el videoclip de Se quiere, se mata de Shakira, interpretando a Braulio, un joven atrapado en una tragedia moral.
Fue en Cuernavaca donde conoció a Sergio Acosta, guitarrista con quien años más tarde fundaría Zoé, una de las bandas más influyentes del rock alternativo latinoamericano. Junto con Jesús Báez y Ángel Mosqueda, el grupo nació oficialmente el 28 de noviembre de 1997 y se convertiría en la voz de una generación fascinada por la espiritualidad, la ciencia ficción y la introspección existencial. Las letras de Larregui, cargadas de simbolismo cósmico y una poesía entre lo metafísico y lo humano, convirtieron a Zoé en un referente inconfundible. Después de más de una década de éxito con Zoé, León decidió explorar un universo propio. En 2012 lanzó su primer álbum como solista, Solstis, un viaje íntimo de luz y melancolía donde temas como Como tú mostraban su lado más romántico y onírico. La producción fue recibida con entusiasmo y consolidó su figura como un creador completo, capaz de moverse entre la psicodelia, el pop y la contemplación espiritual. Cuatro años después regresó con Voluma (2016), una obra más experimental y futurista que expandió su lenguaje sonoro hacia lo electrónico y lo surrealista. Sin embargo, el cosmos de Larregui no podía permanecer separado del de Zoé. En 2018, el grupo lanzó Aztlán, un disco que se convirtió en punto de convergencia entre ambas etapas de su vida artística.
LEÓN LARREGUI ES MÁS QUE UN VOCALISTA: ES UN ALQUIMISTA DE SONIDOS, UN POETA QUE VE EN LA MÚSICA UNA EXTENSIÓN DEL ALMA Y UNA VÍA HACIA LO ETERNO.
En 2021, Zoé presentó Sonidos de Karmática Resonancia, reafirmando su papel como banda visionaria del rock en español. Pero el inquieto espíritu de León volvió a emerger en 2023 con Prismarama, su tercer álbum solista, una odisea introspectiva donde el músico parece dialogar con su pasado, su ego y su propio mito. Ese mismo año emprendió una gira internacional que lo llevó por Estados Unidos, México, Colombia y Ecuador, demostrando que su conexión con el público trascendía idiomas y geografías. León Larregui es más que un vocalista: es un alquimista de sonidos, un poeta que ve en la música una extensión del alma y una vía hacia lo eterno. Entre galaxias, sueños y metáforas, su voz sigue siendo una brújula que apunta hacia un mismo destino: la búsqueda incesante de la belleza en lo infinito.