
Julieta Venegas Percevault nació en Long Beach, California, pero su corazón —y su historia musical— pertenecen a Tijuana. Desde pequeña, la música la eligió: a los ocho años, sus padres la inscribieron en clases de piano y, sin saberlo, abrieron la puerta a una de las artistas más influyentes del pop latino. Cantautora, multiinstrumentista, productora y eterna inconforme, Julieta ha logrado construir un universo propio, donde el acordeón dialoga con el sintetizador y la melancolía se disfraza de dulzura.
En sus primeros años, Venegas formó parte de varias bandas de Tijuana, incluyendo el grupo de ska Tijuana No!, hasta que decidió buscar su voz como solista. Con el respaldo de BMG y la producción de Gustavo Santaolalla, lanzó en 1997 su primer disco, Aquí, un manifiesto de vulnerabilidad y fuerza. Canciones como De mis pasos y Como sé conectaron de inmediato con una generación que comenzaba a mirar más allá del rock convencional. Tres años después, Bueninvento (2000) la consolidó como una de las artistas más innovadoras de América Latina. Ese álbum —experimental, introspectivo y feroz— fue más tarde reconocido por Rolling Stone como el tercer mejor disco de la historia del rock en español.
Su consagración llegó en 2003 con Sí, una obra luminosa donde Julieta abrazó el pop sin abandonar su esencia alternativa. Con Andar conmigo y Algo está cambiando, conquistó a un público que la convirtió en un ícono. Pero el gran estallido vendría con Limón y sal (2006): un álbum que trascendió fronteras, idiomas y estilos. Me voy se convirtió en himno continental, la melancolía perfecta envuelta en acordes de ranchera pop. En 2008 grabó su MTV Unplugged, una joya audiovisual que reunió a Natalia Lafourcade, La Mala Rodríguez, Marisa Monte y Santaolalla, confirmando su estatus de artista total. Desde entonces, Julieta ha seguido reinventándose: Otra Cosa (2010) fue un puente entre lo acústico y lo electrónico; Los Momentos (2013) exploró lo introspectivo; Algo Sucede (2015) la devolvió al pop más vital; y La Enamorada (2019) la mostró como actriz y narradora escénica.
Residente en Buenos Aires desde 2017, Venegas continúa creando desde la distancia, reinventando su sonido sin perder el pulso emocional. En su álbum más reciente, Tu Historia (2022), se asoma una artista más libre que nunca: madura, política, íntima. Caminar sola fue elegida por Remezcla como la mejor canción indie y alt-rock del año, un testimonio de su vigencia.
SU MÚSICA HABITA LA FRONTERA —NO SOLO GEOGRÁFICA, SINO EMOCIONAL— ENTRE LA TERNURA Y LA REBELDÍA.
Julieta Venegas ha vendido más de diez millones de discos y ganado ocho Latin Grammys, pero sus verdaderos triunfos son otros: abrir el camino para una nueva generación de mujeres en el rock latino, romper con los estereotipos de la “cantante pop” y construir una discografía que, más que canciones, son confesiones. Su música habita la frontera —no solo geográfica, sino emocional— entre la ternura y la rebeldía. Y en ese espacio, donde el acordeón respira y el silencio también suena, Julieta Venegas sigue siendo la voz más honesta del pop en español.