INSPECTOR: EL ALMA EN FUEGO DEL SKA MEXICANO

Inspector nació en Monterrey en 1995, cuando un grupo de jóvenes quiso hacer del ska una fiesta permanente y de la nostalgia un género musical. En una ciudad que hervía de guitarras gracias a la llamada Avanzada Regia, la banda liderada por Big Javy y Padrino encontró su identidad mezclando el ritmo jamaicano clásico con la melancolía del rock mexicano y el romanticismo de los boleros setenteros. Su propuesta —ska con alma norteña— era tan contagiosa como diferente: un sonido que cruzaba el Atlántico y el corazón al mismo tiempo

Su primer disco independiente, Blanco y Negro (1998), fue el punto de partida de una gira constante que llevó a Inspector por Guadalajara, Querétaro, León y la Ciudad de México. Las letras hablaban de amores imposibles, despedidas y tardes de cerveza, con el ritmo sincopado que hacía saltar al público. Ese año, el grupo ganó el premio “Nuestro Rock” a Mejor Banda Nueva, confirmando que el ska tenía un nuevo estandarte en México.

El salto definitivo llegó en 2001 con Alma en fuego, editado por Universal Music México. El disco se convirtió en platino gracias a himnos como “Amnesia” —en colaboración con Roco de Maldita Vecindad y Rubén Albarrán de Café Tacvba— y “Amargo adiós”, una canción que trascendió géneros y generaciones, y aún suena en cada festival ska del continente. El álbum fue nominado al Lo Nuestro como Mejor Álbum Rock/Alternativo y consolidó a Inspector como embajadores del ska mexicano en América Latina. Después de cientos de conciertos, la banda no dejó de evolucionar. En Unidad, Cerveza y Ska (2008), Inspector reafirmó su identidad mestiza, fusionando el sonido jamaicano con la cadencia del barrio regiomontano. Amar o Morir (2009) abrió nuevas rutas: del punk al soul, del blues al funk, sin abandonar la raíz bailable. Canciones como “El dejado” mostraron una madurez lírica sin perder el desparpajo.


INSPECTOR REPRESENTA LA HISTORIA VIVA DEL SKA LATINOAMERICANO: PASIÓN, SUDOR, Y TROMPETAS QUE NO SE CALLAN. SU LEGADO NO SE MIDE SOLO EN DISCOS O GIRAS, SINO EN LAS MULTITUDES QUE SIGUEN COREANDO “AMARGO ADIÓS” COMO SI CADA CONCIERTO FUERA EL PRIMERO.


Ese mismo año lanzaron su álbum homónimo Inspector, producido de forma independiente, incluyendo sorpresas que resumían su eclecticismo: una versión de “Bésame mucho”, el clásico “Our House” de Madness, y un dueto con Ely Guerra en “November”. Inspector representa la historia viva del ska latinoamericano: pasión, sudor, y trompetas que no se callan. Su legado no se mide solo en discos o giras, sino en las multitudes que siguen coreando “Amargo adiós” como si cada concierto fuera el primero. Desde Monterrey hasta Buenos Aires, Inspector convirtió el ska en una celebración romántica de la vida, donde cada acorde invita —como dice su filosofía— a bailar, brindar y nunca olvidar.