
En el México de finales de los ochenta, cuando el rock en español comenzaba a consolidarse con discursos cada vez más serios y poéticos, desde Guadalajara emergió una banda dispuesta a dinamitarlo todo con humor, desenfado y una dosis de brutal honestidad. Cuca, fundada en 1989 por el músico y pintor José Fors, irrumpió en la escena como un insecto imparable, ruidoso y sarcástico, que pronto se convertiría en uno de los símbolos más representativos del rock alternativo mexicano.
El nombre —abreviatura de “cucaracha”— lo decía todo: una declaración de principios que celebraba lo sucio, lo urbano, lo marginal. Su primer concierto oficial fue el 14 de febrero de 1990, una fecha que desde entonces marcaría el inicio de una carrera que desafió las convenciones. Dos años más tarde, lanzaron su álbum debut La Invasión de los Blátidos (1992), una descarga de riffs afilados, letras cargadas de humor negro y palabrotas, que sacudió la corrección del panorama musical mexicano. Mientras otros grupos apostaban por la introspección o el romanticismo, Cuca eligió el sarcasmo y la provocación. Con un sonido agresivo y letras irreverentes, el disco se convirtió en un manifiesto: el rock también podía ser sucio, vulgar y profundamente humano. Canciones como “Cara de pizza” o “El mamón de la pistola” retrataban la cotidianidad con ironía y crudeza, convirtiendo la vulgaridad en una forma de arte y resistencia cultural.
En una época dominada por lo políticamente correcto, Cuca representaba la voz de los inconformes, los que se reían del sistema y de sí mismos. Durante los noventa, la banda se consolidó como una fuerza en vivo. Sus conciertos eran una mezcla de caos, humor y energía pura, con Fors al frente como un predicador del absurdo. Pero, como toda historia intensa, también tuvo su pausa: en 1999, Cuca se disolvió por razones nunca del todo aclaradas, dejando tras de sí un legado de culto entre quienes veían en ellos la encarnación más genuina del espíritu rocanrolero.
El silencio, sin embargo, no duró mucho. En marzo de 2004, Cuca resurgió con una serie de conciertos en la Concha Acústica del Parque Agua Azul, en Guadalajara. Aquellas noches de reencuentro fueron registradas en el DVD Viva Cuca, testamento de una banda que nunca se domesticó, que mantuvo su esencia punk y su desprecio por las etiquetas.
SU HUMOR ÁCIDO, SU CRUDEZA SONORA Y SU ESPÍRITU CONTESTATARIO LOS HAN CONVERTIDO EN LEYENDAS VIVAS DEL ROCK MEXICANO. DESDE SU GUARIDA TAPATÍA, SIGUEN RECORDÁNDOLE AL PÚBLICO QUE LA IRREVERENCIA TAMBIÉN PUEDE SER UNA FORMA DE ARTE.
A lo largo de los años, Cuca ha demostrado que el rock no necesita pulirse para ser poderoso. Su humor ácido, su crudeza sonora y su espíritu contestatario los han convertido en leyendas vivas del rock mexicano. Desde su guarida tapatía, siguen recordándole al público que la irreverencia también puede ser una forma de arte. Cuca no canta para complacer; canta para despertar.